Nunca hablo de aquellos libros que no me han gustado o a los que no dedicaría unos minutos de mi existencia. Tuve un vecino hace unos años, Mr A., que castigaba los libros malos colgándolos de una cuerda. Siempre me pareció una experiencia divertida, aunque comparable a la de tener un cadáver disecado en casa. Porque un libro colgado es como una perdiz disecada sobre la televisión.
Hace unos años, justo cuando compartía edificio con Mr. A., leí una crítica de “84, Charing Cross Road”, de Helene Hanff, título que leía en aquel momento. El autor o autora indicaba que este libro había creado una legión de ávidos lectores que se iban regalando unos a otros esta magnífica pequeña joya de la literatura del siglo XX (lo de pequeña lo añado yo, ya que el libro sobrepasa ligeramente el centenar de páginas). Bueno, yo por el momento lo he regalado una vez, empatando con tantos otros títulos.
Hoy he acabado un libro que me encantaría regalar a la gente que más aprecio (y que sé disfrutarían con su lectura), se trata de “La elegancia del erizo”, de Muriel Barbery (yo lo he leído en catalán, “L’elegància de l’eriçó”, con una estupenda traducción de Anna Torcal y Salvador Company). Pocas veces un texto me ha atrapado de esta manera, haciéndome llorar y reír, ilusionándome ante la llegada del momento de poder abrirlo y continuar con su lectura. Lástima que los dos últimos capítulos los he leído en un tren de cercanías mientras dos adolescentes compartían su música, algo insoportable, con el resto del vagón (¿para cuándo un arma de destrucción selectiva?).
Muchos y muchas seguramente tendréis en mente la película protagonizada por Jossiane Balasko y dirigida por Mona Achache. Os lo aseguro, si la película es entretenida, el libro la supera diez mil millones de veces.
Apuntes para el futuro: regalar “La elegancia del erizo” a Reader, que últimamente lee poco, grabarme algo chungo en el móvil para escucharlo a toda pastilla en el tren o el metro, e inventar un arma de destrucción selectiva.
Y ahora os dejo… he tardado meses en actualizar este blog y ahora… estoy agotadísimo… Vaya, me están saliendo púas…
Por cierto, ¿qué libro estáis leyendo en la actualidad?

2 comentarios:
Hola fernando,
Soy Cucco, el amante de de Mr. A, sólo quería mencionarte -si no recordarte- que yo no leo libros.
Aunque pensándolo bien, podría regalárselos a mi hijo mayor que ya tiene edad para leer libros recomendables.
¿Qué crees tú?
Siempre tuyo,
Cucco
Síiii, ese olor a humedad y polvo es súper característico. Tanto...que me da un poco de alergia la verdad, pero me encanta!!
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